miércoles, 3 de diciembre de 2008
domingo, 16 de noviembre de 2008
LA CACA
Hay muchas personas a las que todo el tema del cagar les chirría. Asocian un buen truño a algo asqueroso. Evidentemente, yo no soy una de ellas. A mí me mola mucho el tema. En un primer estadio, me gusta el acto de cagar en sí mismo. Sí, paladeo el momento, y cuando digo paladeo el momento, me refiero a que paladeo el olor de la caca literalmente: hoy, caca añeja, hoy, caca afrutada, hoy, caca triguera (es la del día de espárragos trigueros), una caca de gran bouquet, hoy, caca de diarrea y así, hasta el infinito. La mierda o el excremento, como llaman algunos, es todo un universo. Y esto va totalmente en serio. No os podéis llegar a imaginar la cantidad de maneras diferentes que existen de limpiarse el culo. De verdad. Yo, ingenuo de mí, egocéntrico si queréis, pensaba que todo el mundo se limpiaba el culo de la misma manera, o sea, como yo, hasta que un día salió la conversación con mis amigos. Para mi sorpresa, descubrí que, de los cuatro que éramos en aquel momento, niguno coincidía en la técnica del limpiado anal. En mi caso, parece ser que soy de los comodones-observadores. Cuando noto que el esfínter ha retomado su estado original, unos diez minutos después de haber excretado la cabeza del misil tierra-agua, cojo el papel higiénico, lo doblo en cuatro y procedo a limpiar todo lo que es la raja levantando ligeramente una nalga de la confortable y ya calentita tapa del wáter. Levanto la nalga, meto la mano que sujeta por un lateral el papel entre el hueco de mi cuerpo, ligeramente ladeado, y el sanitario y lo paseo suavemente, hundiendo, poco a poco, el papel en la zona a limpiar. La primera pasada siempre es de reconocimiento y retirada de lo grueso (para quitar lo gordo vamos). Es el momento de rescatar alguna partícula rebelde que ha quedado suspendida de los pelos intraculares. Es un momento crítico ya que la masa de la caca se iguala a la del papel y si no vas con cuidado puedes llegar a quebrar el trozo de celulosa, con la consiguiente introducción del dedo corazón o anular en la zona corrosiva. El peor de los escenarios, en este sentido, es el de llevar las uñas largas. Te huele el dedo a mierda hasta que lo utilizas para introducirlo en otra sustancia que huela más fuerte. Pero, retomando el hilo, la experiencia hace que se supere está problemática en seguida, excepción hecha de la caca-agua que aparece en momentos de fragilidad intestinal. Como decía, un vez efectuada la primera pasada, saco el pedazo de papel higiénico, con bastante más peso del inicial, y observo el color y la textura de mi deposición. No invierto demasiado tiempo en esta acción, el justo para hacer una doblez justo por la mitad, porque al tener el papel cerca de la cara corres el riesgo de daños colaterales. Ah, importante! Cuidado al sacar el papel por el hueco porque en ocasiones te tocas el moflete del culo con la parte enmerdada con la consiguiente pérdida de tiempo en retirar el estropicio de esa zona. Pues eso, saco, doblo y vuelvo a meterlo. Así tantas veces como sea necesario, habiendo utilizado sólo dos veces cada trozo de papel cortado. Es mi regla de oro: el papel que corto de una vez sólo lo paso dos veces por mi culo. Cuando digo tantas veces como sea necesario debo aclarar que hasta cierto límite, de hecho, para mí, el color marrón pastel es el límite.
Esto que os explico es, o mejor, era, la manera en que creía que todo quisqui se limpiaba. Los otros tres me hicieron ver la luz. Estaba el mepongodepie-mevuelvoasentar. Uno de mis colegas tiene el hábito de ponerse de pie cuando se limpia el culo. Increíble. No daba crédito. El tío, ni corto ni perezoso, se levanta con la polla colgando (gotita de pipi volando contra la pared de enfrente, fijo) y se pasa el papel pol culo. Para más INRI, resulta que no mira a la hora de doblar el papel. Otro de mis colegas se lo limpia en sentido inverso (este me produjo ganas de vomitar). El tío se mete el papel por la zona abdominal y se pasa el papel de atrás hacia adelante (es como si fuera una tía que se limpia el chocho después de mear pero metiéndose la mano en el ojo del culo)Espectacular! Lo que no alcanzo a comprender es como un tío se puede quedar tan tranquilo dejándose los huevos llenos de mierda, porque a mí no me jodas, si te limpias el culo así los huevos te los llenas de mierda sí o sí. Pues el tío, tan feliz. Por no hablar del efecto gota de pipi rebelde que, si en el caso del anterior iba a parar a la pared, en este va a la mano que penetra por delante con una probabilidad del cien por cien. Si pensáis que soy guarro por escribir esto pensad en mi colega el de la caca chochera y lo mío queda en una nimiez.
Por último, el crack de los mojones. Yo lo llamo "el bolillas". Resulta que su técnica corporal confluye con la mía (cuerpo ligeramente inclinado hacia un costado, siempre el izquierdo para dejar trabajar a la mano derecha, en el caso de los zurdos entiendo que al revés aunque con Rafa Nadal no me mojaría) pero resulta que el tío guarrindongo hace una bolilla de papel antes de pasársela por detrás. Vaya jugón! Se puso pesao pero a mí no me hace creer que no se mancha la mano.
En definitiva, es un tema que da mucho de sí. Y, ahora, un poquito más en serio, lo de la diversidad del comportamiento a mi me acojona. Por eso, ante el choque cultural, ante la diferencia social, ante cualquier aportación o visión diferente a la propia....TOLERANCIA, aunque, después de lo anterior, mi índice de credibilidad estará bajo mínimos.
Espero nuevas aportaciones. Os lo digo de verdad, me interesa mucho. Y es que, como diría Xavier Grasset, el comportamiento social es una jungla....
RESET
1- Pegarle un golpecito en el lateral.
2- Pegarle un golpecito un pelín más fuerte.
3- Meterle ya un buen viaje, en plan ¡me cago en dios y en su puta sangre!
4- Hacer un Reset.
Pues bien, creo que en el senior B hemos llegado a la fase cuatro. Después de lo de hoy, hay que pararse un momento, respirar hondo y volver a empezar. No estoy hablando de resultados. Estoy hablando de parar el carro de las descalificaciones.
En primer lugar. Vamos a darnos una tregua como equipo. Está claro que la cosa no va bien. Dos empates y tres derrotas contundentes lo hacen palpable. Eso no quiere decir que no sepamos hacerlo mejor, todo lo contrario, quiere decir que hay gran margen de mejora. Pero tíos, calma. Prácticamente no entrenamos juntos. Con suerte, un día a la semana estamos cuatro o cinco tíos del equipo. Eso significa que no podemos estar coordinados, significa que el estado físico tampoco es el óptimo y significa que por mucho que queramos es complicado competir con equipos que si que hacen todo lo anterior. Dicho esto, me parece de cajón, aunque sorprendentemente no lo recordemos, que venimos los sábados a DIVERTIRNOS, y cuando digo a divertirnos no me refiero a hacer el canelo y tirar cuatro caños, me refiero a tratar de disfrutar de la competición con gente que, sin duda alguna, nos caemos bien.
Perder un partido da rabia. A mí, personalmente, me jode bastante. Lo que ocurre es que ha llegado un momento de mi dilatada carrera en estas ligas de dios, en el cual, valoro más un rato de juego en equipo y competición que un resultado positivo. Me explico. Me suda la polla ganar o perder. Ojo, esto último no quiere decir que cuando pise el terreno de juego no intente dar lo mejor de mí mismo, que todo sea dicho, a mi pesar, cada vez es menos, cosa que, por cierto, no dejáis de recordarme, hijos de puta. Lo que no me suda la polla es tener que estar cada partido escuchando reproches. Por tanto, después de ostiar al puto ordenador (para los que no pilléis la metáfora, el equipo), sólo queda resetearlo.
Vamos a olvidarnos del marcador. Os lo pido por favor. Vamos a saltar al campo pensando en disfrutar. Sin reproches. Sin críticas. Sólo intentando jugar a FÚTBOL. Os acordáis cuando eráis pequeños y bajabáis al portal a chutar contra la pared. O cuando quedabáis con el vecino para hacer unos toques, o unos pases, o unos chutes a portería vacía imaginando al portero rival. De verdad, vamos a pasar de amargarnos. Aunque sólo sea por hacer la prueba. Pensadlo así, si cabreándonos porque no sale una jugada no nos funciona, ¿qué hay de malo en tomárselo de una forma más positiva? Vamos a olvidarnos del marcador. Si el peor de los escenarios es el descenso, imaginemos que estamos en él. Imaginad que el senior A va a bajar y que ya no dependemos de nuestros resultados. Vamos a probar a jugar sin presionarnos los unos a los otros y, sobretodo sin presionarnos a nosotros mismos.
Sé que este foro de opinión cada vez se visita menos pero también sé que, quien más quien menos, le echa un ojo. En serio, vamos a empezar la liga otra vez. Pero ahora de buen rollo. Prometo pegarme unos canticos de Bisbal en el vestuario para el próximo partido.
Ánimo chavales. Ánimo. Hacedlo por Bisbal.
domingo, 21 de septiembre de 2008
RENATNUM, EL REINO DE LA LIBERTAD
Había una vez, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, un pequeño reino en el cual vivían unos pequeños seres de color verde. Aquel pequeño reducto se llamaba Renatnum y dicen que era lo más parecido al paraíso que podía existir.
Renatnum estaba situado en una pequeña colina que bordeaba el valle del río Llobertag y, desde hacía varios años había sido asediada por los grandes poblados adyacentes, poblados con muchos más recursos, poblados que además recibían el apoyo de los señores de Hostilapet, el imperio que englobaba a los pequeños reinos de los alrededores.
El pequeño reino de Renatnum fue fundado por una serie de pobladores de otros reinos más grandes del valle del Llobertag los cuales, hartos de las imposiciones arbitrarias de sus reyes, habían decidido emigrar. Todo comenzó cuando Rico, el actual rey de Renatnum siguió el rastro de un viejo sabio del valle, conocido por multitud de gentes en la zona y con fama de revolucionario y bolchevique. El viejo sabio era conocido por su capacidad de iluminar a todo aquel que hablaba con él y, según decían los que se habían encontrado con él, era capaz de iluminar al más abyecto de los seres. El principal problema, o más bien, la principal dificultad con la que se encontraba el sabio es que no era bien visto por los señores de Hostilapet a los cuales no les hacía la menor gracia que un viejo chocho e idealista fuera capaz de hacer pensar a los demás por sí mismos. Los grandes señores, enfadados con él habían decidido exiliarlo a la colina más alta de todo el valle.
Volvamos a Rico. Como decía, Rico había sido ciudadano de un gran reino del valle. A pesar de sus buenas relaciones con la gente de su pueblo, nuestro amigo tomó la decisión de ir en busca del sabio. Rico, bonachón por naturaleza se había dado cuenta de que en los reinos de Hostilapet no se ayudaba a los niños a expresar sus sentimientos. Se dio cuenta de que, a pesar de lo que decían los grandes señores, lo único que importaba en aquellas tierras era mantener el status adquirido por los poderosos alienando al resto de la población, haciendo de los seres humanos seres sin conciencia propia, seres manipulables y sin corazón.
El joven Rico escogió a los compañeros más fieles y más eficaces de su poblado y los reunió alrededor de una botella de Jack Daniel's.
- Chicos, ha llegado la hora de que hagamos algo bueno por este valle. Creo que ha llegado la hora de que empecemos a ayudar a la gente de este lugar.
El pequeño Cartos, un labriego pequeñito pero con mucho empuje hizo de abogado del diablo.
- Joder Rico, ya estamos con las gilipolleces. Déjate de tonterías y pasa el porro que me tienes a dos velas. ¿No entiendes que nunca podremos con los grandes señores?
- Te equivocas Cartos. Si me ayudáis, iremos en busca del gran sabio de la colina y lograremos establecer un reino donde se fomente y se practique la libertad de pensamiento, el respeto a las mujeres y los hombres y la ilusión por compartir ratos juntos en igualdad y armonía.
Cartos no estaba convencido del todo pero en el fondo de su corazón sabía que su amigo tenía razón. Además, era consciente que los demás elegidos, Lamen, Yuye, Sureza y Laven darían todo lo que llevaran dentro para llevar a buen puerto la idea.
El viaje fue costoso. La colina no estaba cerca y habían tenido que dejar a sus antiguos amigos atrás. Todo por una causa noble, todo por un horizonte de justicia e igualdad.
Al séptimo día llegaron a la cima de la colina. Para su sorpresa encontraron al sabio justo allí, sentado tranquilamente y aspirando de forma ávida un liadillo de una hierba común por aquellos lares, una hierba llamada Ducados. Rico se dirigió al viejo y de forma reverencial se agachó para saludarlo.
- Señor. Mi nombre es Rico y estos son mis amigos Cartos, Laven, Sureza, Yuye y Lamen. Hemos venido en tu busca para que nos ilumines con tu sabiduría y, si no te sabe mal, para educar a los niños del valle que quieran venir a esta colina.
- Para empezar, yo no soy ningún señor. Chaval tengo los huevos pelados de ver a gente como tú que quiere hacer algo por los demás y luego, en cuanto huelen algunas monedas de oro salen corriendo para conseguir una posición favorable. Estoy hasta las pelotas de politicuchos de poca monta y me da en la nariz que tú vas por ese camino.
Rico se quedo perplejo al tiempo que los otros cinco se descojonaban de la risa y se miraban las pollas para comprobar que no se estaban meando en los pantalones. Leman, el más centrado de todos contuvo el pipi y después tomó la palabra.
- Hola, yo soy Leman y soy amigo de Rico. Por tu forma de expresarte veo que estás algo quemadillo con los señores del valle pero no te preocupes, nosotros somos jóvenes de buen corazón cuya única pretensión es disfrutar a tu lado de algo de libertad.
- Tú me caes mejor. Lo malo es que no tienes mucho pelo y si a tu edad estás así no quiero pensar como estarás el día que tengas hijos. Por lo demás, me has convencido. Os asigno un grupo de pequeños a razón de cien monedas al mes.
- Hecho!
- Pués no se hable más, bienvenidos a este reducto de libertad y buen rollo. Bienvenidos a Renatnum. A partir de ahora vosotros sois los responsables de que todo esto vaya hacia delante.
El resto de la historia ya os la contaré otro día pero que sepáis que en este poblado de nuevo cuño las personas que llegaban acababan volviéndose un poco verdes y aún no se sabe por qué todo aquel que alguna vez pisaba aquella colina acababa volviendo más tarde o más temprano. La leyenda dice que el reino de Renatnum abría los ojos y el corazón del que allí vivía y dice que, a pesar de los viajes de alguno de sus pobladores, siempre, siempre, quedaba parte de su alma en el lugar más alto de la colina.
jueves, 4 de septiembre de 2008
TXIRINGO (DAY 1)
Bueno, un año más la temporada futbolera comienza con el txiringo que ponemos para la fiesta mayor del barrio. Son muchas horas de trabajo: limpieza y acondicionamiento, cocina, barra, etc.Son nueve días y, a pesar de lo largos que en ocasiones se nos hacen, merecen la pena. En primer lugar, merece la pena porque con lo que ganamos nos financiamos media temporada aproximadamente, cosa que, para la mayoría de nosotros, es fundamental. A pesar de lo anteriormente mencionado lo mejor de todo es, sin la menor duda, la cantidad de buenos ratos que se acumulan a lo largo de las fiestas. Sí, es verdad que acabamos cansados, pero no es menos verdad que acabamos muertos de la risa en las horas de vigilancia o que nos acabamos sintiendo tremendamente orgullosos de sacar, año tras año, el garito hacia delante.
Desde aquí me gustaría mandar un fuerte abrazo a todos mis compañeros y a toda aquella gente que va a prestarnos su apoyo en estos días. También un saludo a aquellos que, aunque ya no puedan venir, han hecho el esfuerzo de acudir al rescate esas noches de interminables colas, gente hambrienta que mataría por una ración de pinchos y una caña.
Por último, invito a todo aquel que lea estas líneas a pasarse por el txiringo del Muntaner, el mejor txiringo del mundo. Claramente no vamos a optar a una estrella Michelin pero os garantizo que el que venga será recibido con los brazos abiertos.
La foto es del txiringo del año pasado. Como podéis ver, la chistorra es mi especialidad, ¿o la de Yeyu?